Cuando haces clic en "comprar", activas un engranaje de maestros artesanos que trabajarán exclusivamente en tu pieza. Este es el proceso de 15 a 20 días que garantiza una joya de calidad superior:
Una vez confirmado tu pedido, seleccionamos el granallado de Plata Pura para crear la aleación Ley 950. A diferencia de la plata comercial, preparamos una mezcla con mayor pureza para que tu joya sea más blanca, brillante e hipoalergénica.
Llevamos el metal a temperaturas superiores a los 960°C para fundirlo. El metal líquido se vierte en moldes o se trabaja mediante técnicas de laminado para dar la forma base de tu diseño. Aquí es donde la joya empieza a tomar "cuerpo".
La pieza en bruto pasa por un primer proceso de lijado y limpieza. Eliminamos cualquier impureza de la fundición para que la superficie quede perfectamente lisa y lista para recibir las gemas.
Esta es la fase más delicada. Un maestro engastador toma tus Circones y, bajo un microscopio o lupa de alta precisión, ajusta las "uñas" o biseles de plata.
Nota: No usamos pegantes. Cada piedra es asegurada mecánicamente por el metal, garantizando que no se caigan con el uso normal.
La joya pasa por diferentes cepillos y pastas de brillo hasta lograr el acabado espejo característico de la Plata 950. Es el momento donde la pieza cobra esa luz radiante que verás al abrir tu caja.
Realizamos una inspección final: verificamos que las piedras estén firmes, que la talla sea exacta y que el metal no tenga porosidades. Limpiamos la pieza con ultrasonido, emitimos tu Certificado de Autenticidad y la empacamos con cuidado para su envío.